Lunes.
El tiempo es relativo.
Eterno infierno
o gloria en un suspiro.
El tiempo meditativo,
discreto o cualitativo,
descrito engañosamente
en esa convergencia
que es una línea roja
del rojo más pesado
por ese hierro condensado
que habita entre hoja y hoja,
uniendo una y otra
con ese fino hilo,
que da sentido a cada historia.
Pues la memoria es convenida
y complaciente hasta lo más hiriente,
convirtiendo al más inteligente
en un consumado idiota,
haréis bien en escribir
vuestra vida, una cosa detrás de otra.
El tiempo es como una campana rota,
sonar suena y sueña y siente
y espera y consiente hasta
que llega ese momento sin turbación
que anuncia la llegada
del final del último renglón.
La última página, la última palabra
concedida a quien de ella dispone.
La campana suena entonces
y así es como el fin se pone.
Personas
Dos personas hablan A veces se escuchan. A veces se miran. A veces se ven. A veces conectan. A veces comparten. A veces se produce ese acto tan natural y tan propio de la vida: la comunicación establecida. Y todo fluye entonces, novación y renovación. La penumbra se...




0 comentarios