A un lado, la civilización.
Al otro, una larga caída
hasta llegar al fondo,
donde la Introspección
siempre yace expectante,
con los brazos abiertos.
Es imposible no mirar
a ese fondo nuestro
sin sentir el deseo sibilante
de esa vuelta a esa
estancia ovular,
donde principio y final
nunca existieron.
Pues el Tiempo
también sabe esperar.
_______________________
Dedicado a mi buen amigo
Carlos Gabriel Chada Castro
en este día de hoy que es su aniversario.




0 Comentarios