A un lado, la civilizaciรณn.
Al otro, una larga caรญda
hasta llegar al fondo,
donde la Introspecciรณn
siempre yace expectante,
con los brazos abiertos.
Es imposible no mirar
a ese fondo nuestro
sin sentir el deseo sibilante
de esa vuelta a esa
estancia ovular,
donde principio y final
nunca existieron.
Pues el Tiempo
tambiรฉn sabe esperar.
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Dedicado a mi buen amigo
Carlos Gabriel Chada Castro
en este dรญa de hoy que es su aniversario.




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