No tiene por qué haber
mal en la locura,
pero
sí hay locura en todo mal.
Los malvados
compensan sus poquedades
en los odios
mal paridos de sus soledades.
Resentidos siempre
por el desamor
y por la lúcida sospecha
que tienen
de su propia iniquidad
no ven forma de
escapar a su infinita estupidez
que resuelven maltratando
a los demás
una y otra vez.
Otro espejo
¿Cómo reconocer a ese otro del espejo, ése que nos extiende la mano izquierda para llegar a nuestra mano derecha? ¿Quién es ése que nos contempla al otro lado del cristal conjurado en esa argente superficie tan fina, limitada sólo por el marco que no atraviesa?...




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